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lunes, 9 de julio de 2012

Ande vas "jamía" que t´escuernas...

O de como las personas mayores, al llegar a viejos, no sólo pierden la "joventud" y el Q10 según Nivea, sino también las buenas maneras...

Lo primero, reconocer que la frasecita de "ande vas jamía que te escuernas", y aunque mataría porque lo fuese, no es mía, es de la madre que me parió, que a la par que nos criaba a mi hermana y a mi, engendraba frases de este tipo a "puñaos", con el arte añadido, de ser incapaz de controlar la distancia de seguridad a la que las emitía...

Esto último de la distancia prudencial para con el "objeto" hacia el cual iban dirigidas, no sólo le ocasionó problemas a ella misma, sino al resto de familiares y amigos que "picábamos" una y otra vez, cuando nos juraba y perjuraba, que no se iba a meter con nadie por el camino si la sacábamos de paseo...

Nunca escarmentamos, y por lo de "madre", siempre acabábamos dándole una nueva oportunidad, y eso, jamás es pedagógico ni tan siquiera para con los "progenitores"...

No obstante, como en ocasiones anteriores, este recuerdo del "jamía que t´escuernas", no ha venido ni por la morriña, ni por el "chip viejuno", sino por una de esas experiencias mías tan al límite de la realidad a las que me enfrento, sin yo (doy fe) pretenderlo.

Fecha: El otro día, ese de la semana pasada que no recuerdo si era el martes, o el miércoles (el jueves no, que tuve peluquería).

Hora: Muy mala hora, esa a la que sale toda la 3ª Edad a dar vueltas por Madrid sin tener muy claro hacia dónde van, ni mucho menos el motivo por el qué van...

Lugar: Autobús Circular C2 (ese autobús...) a la altura del Corte Inglés de la Castellana.

Motivo por el que yo me encontraba en un espacio tan comprometido a la par que peligroso: Mi sobrino Toni con "i" latina, me había pedido que le acompañase a ver un apartamento por la zona de Cuatro Caminos.

11:30 Nos encaminamos tranquilamente y sin sobresaltos Avda. de América, casi casi Joaquín Costa, dirección Pº de la Castellana.

11:35 Autobús que se detiene así como en medio cuesta abajo, y coetánea mía que sube (más bien trepa) pintada como una mona, y sin haber seguido ninguno de los consejos que dan los médicos acerca de la sobrexposición solar, véase a) pintada como una mona b) recocida como un torrezno, y c), y esta sí que sí que debería de tenerla en cuenta todo joven que quiera conservar su integridad física para no acercarse a una de estas... c) con unos tacones que ni yo en los 60*

*Anotar que una dama (las demás que hagan lo que les salga del "este" de ahí abajo...) jamás debería de usar unos tacones con los que no pudiese andar sin la necesidad de andamios.

11:40 Coetánea-mona-requemá-tipo "ande vas jamía que t´escuernas", que no tiene en cuenta que tras ella suben unas 5 personas más, y que por vanidad, y por la falta de consideración para con el resto de la humanidad, va rechazando todos los asientos que los amables jóvenes del principio del autobús le ofrecen, porque decide que es mucho mejor (dónde va a parar...) seguir encaramándose por las barras para "escalar" hasta el fondo*.

*Que esto siempre es mejor, porque así luego al querer bajar en tu parada, molestas el triple que si te has sentado donde te corresponde.

11:42 Amable conductor que tampoco puede esperar mucho más porque el semáforo se pone en rojo, el resto de coches se ponen a pitarle como locos, y que va... y arranca.

11:43 Coetánea-mona-requemá- y tal y tal... que da un "traspiés", y que en vez de "escuernarse" (por no decir "escoñarse" que es lo que se estaba ganando...), aterriza sobre joven de estructura ósea intacta hasta el momento, y camiseta blanca nuclear.

¿"Pa" qué...?

Conductor que para, "pasajeros" que se le echan encima por conducir mal, por la crisis, y porque el frenazo ha sido culpa de ZP, todo el mundo preocupado por la, y lo voy a decir, CAPULLA de la octogenaria que más le valía haberse sentado al principio como todo octogenario de bien, y no haberla montado PARDA, y pobre joven de la camiseta anteriormente considerada como blanca nuclear y ahora llena de restos de la triple capa de chapa y pintura de aquí la señora del traspiés, "escogorciada" viva por haber detenido el "escuerne" y demás males mayores, y sin que nadie le preste la más mínima atención...

"La moi", que no le gusta un sarao, que va, y que gracias al uso de un calzado más propio de su condición (torpe) y género (terror sin duda), se levanta, se abre camino a "machetazos" como en la selva, llega hasta la "octogenaria" que ya esta montando el drama,  y tras preguntarle amablemente cómo se encuentra, le da al conductor del autobús su tarjeta de visita (sí, soy de esas que todavía usa tarjeta de visita), por si es necesario contarle a sus superiores, y a quien haga falta, los motivos por los que  mi coetánea mas que caerse se ha tirado de los andamios...

Todo esto, y para abreviar evidentemente, terminó con la intervención de mi pobre sobrino Toni con "i" latina, al que tuve que llamar para que viniese a por mi, y me librase de la quema...

"Amos" a ver... no se puede, repito, no se puede, por más mayor tirando a viejo que seas, no tener en cuenta al resto de la humanidad, y pensar que tanto tu seguridad, como la de los que te rodean, dependen siempre de terceros. Ser viejecito/a no da derecho a ir sembrando el pánico por ahí con total impunidad.

Que qué "narices", que tenía que ser al contrario, que teníamos que estar siempre mirando por los demás, por los más jóvenes, poniéndoselo fácil, aconsejándoles, no torturándoles ni ocasionándoles esguinces cervicales y manchas que ni con Kalia... que de verdad que no me saco la siguiente cuestión de la cabeza ¿Cómo puede alguien ir tan "pintado" sin ser un coche?*

*Nota mental: Escribir un día de estos que me aburra acerca de por qué, no es aconsejable a partir de los 65, edad a la que la piel comienza a replegarse sobre sí misma, aplicarse capas de maquillaje que superen el grosor de la piel (de la del elefante se entiende...).

En serio, que tengo que hacer verdaderos esfuerzos por no "comerme vivos" a algunos/as de los de mi quinta, que más que experiencia vital, parece que lo que han acumulado ha sido manuales de supervivencia del calcolítico medio.

Desde aquí, y no para ellos, que se que lamentablemente son muy poquitos (0 "patatero") los que me leen, pero sí para vosotros, "joventud de bien" de este siglo y venideros, daros una serie de consejillos para que perdáis la mala costumbre de "malcriarnos", y nos pongáis los puntos sobre las "ies" cuando sea necesario.

- No consintáis, y ya por nuestra propia seguridad, que nos subamos a los autobuses a saltos y a "bocaos" para que no nos quiten el sitio. Explicadnos, con calma si es necesario, que tenemos un sitio reservado, y que si es necesario levantar a "collejas" a la "chiquita" que se hace la loca leyendo el "Qué" de hace 2 años, pues se la levanta y ya...

- No nos dejéis colarnos en las colas de supermercados, bancos, y demás establecimientos, que luego es peor, que luego nos acostumbramos y acabamos recurriendo al puntapié y la zancadilla (que esto yo lo he visto con mis propios ojos en la cola del Simply de al lado de mi casa).

- Ayudadnos a cruzar la calle, siempre y cuando vayamos a hacerlo con el semáforo en verde, que esa es otra, ah... soy mayor, que paren los coches que ya bastante tengo yo con la artrosis... ¡¡Regañadnos!! ¡¡No se cruza en rojo!! ¡¡No se cruza "al bies"!! ¡¡Se respetan las normas aunque se tengan 90 años!!

- Se nos baja el volumen con cariño cuando sea necesario, porque nos pongamos a criticar la falda de la niña de delante a menos de 5 pasos de distancia, y si la niña se da cuenta, se nos obliga a pedir disculpas.

Y todo esto, por un sencillo motivo, por cariño, y porque respetarnos, no significa consentirnos, ni mucho menos darnos por perdidos, porque además, si notamos que nos dais por perdidos, recordamos el "poquito" tiempo que por ley de vida, y en comparación con el vuestro, nos queda, nos "apachurramos" y entonces es cuando empezamos a sembrar la destrucción a diestro y siniestro...

Y para terminar, y en pos del cariño, que desde esta mi "doradísima" senectud os tengo, recordad, si váis a seguir mis consejos, y váis a corregir a esa encantadora anciana que acaba de subir al autobús... tened en cuanta la distancia de seguridad (2 metros mínimo), si la susodicha ha decidido usar su siglo de experiencia acumulada para convertirse en una "ande vas "jamía" que t´escuernas".

Sin más, que me voy a cenar...

Lady Gin Tonic (siempre elegante y acertada en el vestir... a la par que humilde)

Me gustaría dedicarle esta entrada a mi amiga Marutxa, en recuerdo a la sesión de patinaje artístico que protagonizó hace unos años en la entrada del Thyssen gracias a los "monísimos" taconcitos que decidió estrenar de tal forma... Querida, nunca una cadera se rompió con "tantísimo" arte.

domingo, 24 de junio de 2012

La observación de la "peca".

Diario de a bordo de un/a hipocondriaca.

Antes de nada, me gustaría dejar claro, que reconozco que la hipocondría es una enfermedad terrible y angustiosa, que termina convirtiendo al que la padece, en uno de los seres más infelices e incomprendidos de la sociedad.

No obstante lo anterior (que bonito, me expreso como cuando escribo e- mails de trabajo), si hay algo que me autoriza a frivolizar (porque es lo que voy a hacer a partir de ya...), si hay algo que me concede cierto "grado" en la materia, es el hecho de ser yo misma, víctima de la hipocondría, y por ende, "pesadilla" hipocondríaca de mi entorno.

A mi marido que en paz descanse, mi madre le enseñó una frase popular (que digo yo que ya podía haberle enseñado a hacer torrijas) que no dejó de repetirme hasta que murió, la frase no era otra que "mujer enferma, mujer eterna...", y ciertamente, a puntito estoy de dar cumplimiento a la profecía.

La cuestión es que en mi, esto ha sido así desde que tengo uso de razón, y ya de niña estuve cerca de seis meses sin dormir porque empecé a pensar que cuando me despertase iba a estar ciega...

Dicen las malas lenguas, que la hipocondría es bastante común en personas "pelín" egoístas (será por lo de tener nuestro ombligo en constante observación...), pero de la misma manera que puedo validar otras teorías, o incluso compartirlas y ser clara demostración de ellas, con "esta", no lo tengo tan claro, porque si hay algo que sé de mí misma, y que confirman todos los que tienen el inmenso privilegio de conocerme..., es lo increíblemente generosa y desprendida, a la par que humilde, que puedo llegar a ser.

De todas las teorías que circulan acerca de este "padecimiento", mi  favorita es la que se puede extraer de la wikipedia, y que relaciona la hipocondría con el "hipocondrio", que esto es algo así como la zona que esta a la altura de las costillas, y que si se llena de "humores", te perjudica hasta tal punto, que te vuelve majara y consigue que seas incapaz de dejar de pensar en la enfermedad y en la muerte de manera constante. Esta teoría me gusta porque no sólo es la más sencilla, sino que no tiende a caer en el psicoanálisis de la sexualidad, o en el de las relaciones y complejos materno-paterno-filiales, que tan de moda están desde hace un par de siglos, y que a mi tanto me tocan las narices.

Aclarar así mismo, que el motivo de sacar a "colación" este tema ahora, no es otro que la "detección" inminente de una extraña "peca" que me ha salido en la rodilla izquierda, y que si bien no llega a "verruga", me tiene muy mosqueada, máxime cuando su forma me recuerda a la de un lunar que tuvo mi abuela Paquita, la de Garganta de los Montes, en la punta de la nariz, y a la que mi padre siempre acusó de haberle provocado la muerte (los 102 años que cumplió la moza no tuvieron nada que ver no que va...). Pues eso, me he localizado una extraña peca en la rodilla, que ha despertado en mi a "la bestia", y que ha inaugurado lo que mis familiares cariñosamente han "bautizado" como "Lady Gin Tonic Tour Hospital 2012" (les quiero pero son muy "capullos"...).

Sin perder de vista "la peca" de mi rodilla izquierda, de hecho, utilizándola para conseguir ser lo más descriptiva posible, paso a resumir en "modo" diario, el proceso de hipocondría al que me enfrento, así como los amplios recursos desplegados por mi familia y amigos para su propia supervivencia, y salud mental.

Espero de esta manera, no sólo tomar un poco de perspectiva ante este "mi sufrir", sino descargar del "idem" a unos cuantos (sirva esto además, como demostración de esa "generosidad", a la que antes he hecho mención).

Día 1 (El encuentro).

El día del encuentro, el día en el que todo se activa,  el día en el que tu vida pasa de lo cotidiano al drama sin darte tiempo a reaccionar, ese día...

Estando con mi amiga Lourdes en una bonita terraza de su barrio, de repente empieza a picarme la rodilla izquierda, me rasco de una manera sutil y disimulada (como debe rascarse toda dama que se precie), y ya noto que ahí hay algo que antes no había.

Intentando disimular, pero ya con el corazón a mil por hora, y los ojos así como fuera de sus órbitas... Sonrío disimuladamente, y me voy al baño a investigar.

Ahí está... Es una peca que antes no estaba, o que si estaba no picaba, o que si picaba, lo hacía poco y por la noche, para que así no me enterase, y cuando lo hiciese fuera demasiado tarde.

Es una peca marrón, muy rara (no, no es una mancha de vejez, que esas ya las tengo numeradas...), y que me mira "torcido".

Salgo del WC plenamente convencida de que me quedan dos telediarios, y así se lo expreso a mi amiga Lourdes.

Yo (Compungida y angustiada): Querida... el comienzo del fin, me ha salido una peca espantosa en la rodilla izquierda.

Lourdes (Prestándole más atención a su horchata que a mi confesión): Qué cosas, una peca...

Yo (Tras terminarme mi granizado de limón de golpe, que a saber si no será el último): ¡¡No te rías!! Mi abuela Paquita murió de una peca en la nariz.

Lourdes: Si mal no recuerdo, tu abuela Paquita, murió de vieja, de más vieja que nosotras, y porque se agarró una tajada de Anís del Mono... Que aún recuerdo las risas de tu madre cuando contaba aquella historia. "Y fue el médico, y tal, y de repente miraron debajo de la cama, y ahí estaba la botella... hay que ver que bien que contaba tu madre las historias, ay..."

Yo (Interrumpiéndola para salvaguardar el "pundonor" de mi abuela Paquita): Calla mala pécora, que mi abuela era una santa... y no la mató el Anís, que fue aquella peca.

Lourdes (Mirándome fijamente): Pues para tu información, he leído en la sección de salud de la revista Pronto, que un mancha extraña, no sólo puede ser indicativo de un cáncer de piel, sino que probablemente, sea reflejo de que algo va mal en el cerebro...

Yo (Con el corazón en un puño): ¿Un tumor cerebral?.

Lourdes (Volviendo a prestarle más atención a su horchata que a mi): Eso si tuvieses uno, que hay que joderse que pesada eres cuando te da...

Anda que no me van a llorar la próxima semana, cuando mi tumor cerebral me deje "tolai", y acto seguido me mate así de golpe y porrazo...

Día 2 (El valor).

El día 1 es el día en el que el miedo es tal que te paraliza, es el día en el que no sólo pasas mentalmente por todos los estadios de la enfermedad (tumor cerebral con metástasis en forma de peca en la rodilla izquierda en este caso) sino que recreas con tal intensidad los últimos momentos de tu vida, que hasta en lo que te gustaría llevar puesto terminas pensando (que digo yo, que tengo una camisa fabulosa de YSL así como en blanco roto con un "lacipondio" al cuello que es lo "más", que la veo que además que como combina con cualquier cosita, y que en mi caso, sería el total look para ese momento).

El día 2 sin embargo, es el día en el que tienes que dejar de pensar, y tienes que pasar a la acción. Es el día en el que, convencida estás, de que tu médico de cabecera, en cuanto te vea la peca de la rodilla, va a pedir urgentemente una ambulancia para no perder ni un segundo en llevarte al hospital.

*Apuntar que todos los Servicios de Urgencias de Madrid (públicos, y privados) cuentan con una foto mía que impide mi libre acceso.

El día 2 es el día de la llamada, no tanto al familiar más querido, como al más "práctico".

En mi caso, es el día de la llamada a mi queridísima sobrina Pilar - Poleos (mujer de sobrino a la que no puedo ver ni en pintura, pero sin la que no puedo vivir por esto de las contradicciones que tiene el amor).

La otra opción hubiese sido mi sobrina, mi Elenita sin H, pero esta es peor que yo, y anda liada en este momento con los trabajos de detección de lo que ella está convencida que es una hernia de disco, mientras que para el resto de la humanidad, no son más que los efectos de haberse caído de culo de una bicicleta tandem en el parque Juan Carlos I hace un par de semanas. Esta ha salido "toíta" a mi...

Pues eso. Pilar - Poleos (el apodo se lo puse yo, porque sólo me dejar tomar poleos, y Trinaranjus cuando salgo con ella).

Yo (Al teléfono, y con la sobriedad que exigen estas cosas): Querida... me ha salido una peca en la rodilla izquierda, y mañana tengo hora en el médico.

Pilar - Poleos (Creo que sin dejar de picar fruta, o haciendo gazpacho, o algo así...): Vaya, una peca...

Yo: Sí "hijita", una peca muy rara, y que me mira así como "torcido". Pero eso no es lo peor.

Pilar - Poleos (¿Usando la Thermomix?): No, claro, lo peor es...

Yo (Tras inspirar profundamente para no perder la voz por la emoción): Lourdes dice que seguro que es un tumor  cerebral...

Pilar - Poleos (Sí, está picando algo con la Thermomix): ¿En qué lado de la cabeza lo tienes esta vez?.

Yo: ¡¡¿Cómo que esta vez?!!

Pilar - Poleos: Si mal no recuerdo, hace tres veranos, y después de haber estado toda la primavera con lo de las pruebas de la alergia a los Kiwis y derivados, una mañana se te olvidó ponerte azúcar en el café, y como según tú misma indicaste, nunca en tus 77 años habías olvidado ponerte azúcar en el café, aquello seguro que era el primer síntoma de un tumor cerebral...

Yo (Tras hace memoria): Ah... ya me acuerdo, pero bueno, en aquella ocasión interpreté muy mal los síntomas, ahora es diferente ¿vienes conmigo, o no?.

Pilar - Poleos (Tras un dramático silencio): ¿A qué hora lo tienes?

Yo: A las seis...

Pilar: Vale, me da tiempo, que luego he quedado, paso a buscarte.

Yo ("Ordeno y Mando"): Pues ya estás "desquedando" que fijo que de la consulta nos mandan a urgencias directas...

Pilar (Y venga y dale con la Thermomix): Uy sí, claro, ahora mismo desquedo, de hecho, voy a enviar un "washapp" a todos para que "desqueden" de todo, y se vayan preparando para el fatal desenlace...

Yo: Eso.

Pilar: Y ni se te ocurra beberte un Gin Tonic para templar los nervios, que te conozco...

Sí, me conoce.

Día 3 (El día de "esos" médicos que no tienen ni idea).

Ya en la consulta (y sin Gin - Tonic en vena, que sólo Dios sabe el esfuerzo que he tenido que hacer para llegar sobria a la consulta).

Médica de cabecera (Que esta es una chiquita nueva que nos acaban de poner, y que me gusta mucho, muchísimo): ¡¡Margarita!! ¡¡Qué alegria!! ¡¡Qué bien la veo!!

Yo (Sentándome a duras penas en la silla): Ay hija, pues muy poquito más que me vas a ver...

Médica de cabecera se limita a preguntar con la mirada a Pilar - Poleos.

Pilar - Poleos (Tras carraspear): Le ha salido una peca en la rodilla izquierda. Yo la he visto, y a mi, más me parece mas un lunar vulgaris que otra cosa... Pero sus amigas y ella, han decidido diagnosticar basándose en la revista Pronto, y este verano, vamos a tener un tumor cerebral.

Pilar - Poleos es muy "salada" cuando sabe que estoy en minoria, cuando no es así, no se crece tanto...

Médica de cabecera: A ver Margarita, levántese el pantalón que vamos a ver esa peca.

Yo (Al tiempo que me levanto el pantalón): Que digo yo doctora que no se si será bueno seguir usando el body lotion que uso teniendo esa mancha extraña ahí y...

Médica de cabecera (Mirando bien mirada la peca): Pues a mi me parece un lunar... ¿Le duele?.

Yo: No, me pica... y eso es cáncer sí, o sí.

Médica de cabecera: O no, y es una peca que pica y ya... pero vamos a ver, esto es mucho más sencillo de lo que parece. Puede seguir usando el mismo body lotion, y ahora mismo le hago un volante para que vaya el dermatólogo y así nos quedamos tranquilas.

Yo: No, al neurólogo.

Médica de cabecera: No, al dermatólogo, que es el especialista de la piel.

Yo: Al neurólogo, que cuanto antes localicemos el tumor...

Médica de cabecera (Interrumpiéndome al tiempo que me da una piruleta): Al dermatólogo porque lo digo yo.

...me encantan las piruletas con forma de corazón, están muy ricas, me tienen entretenida un ratito, y luego me divierte mucho saber que voy a estar un rato largo con la lengua roja. ¡¡¿Al dermatólogo?!!

Día 4 (Reborn Christian)

El cuarto día, es un día muy triste, el más triste, es el día en el que te das cuenta de que estás solo en el mundo... Es el día en el que descubres, o peor, recuerdas, lo poquito que le importas al resto de la humanidad. Es "ese" día, en el que además de ir poniendo en orden los papeles, no dejas de preguntarte por el momento en el que desperdiciaste tu vida junto a esas personas, que sin tener en cuenta tu sufrimiento, y lo cerca que te encuentras de la muerte, siguen llamándote para proponerte salir a una terraza, ir a una exposición, o acudir a la junta de propietarios de la Cdad...

Es el día en el que tu Fe te transforma, y no te entra en la cabeza cómo no te largaste a un convento cuando aún tenías tiempo, y le entregaste tu vida a Dios, en vez de a la panda de capullos a los que se la has entregado...

El Día 4, es el día de acercarte a San Francisco de Borja (yo de los jesuitas no bajo por principios...) y confesarte (que más vale tarde que nunca).

Yo (En confesionario, y en modo "clásico"): Ave María Purísima.

Sacerdote (Tras permanecer unos segundos en silencio): Por favor, puede repetirlo...

Yo (Obediente): Ave María Purísima. 

Sacerdote (Asomando la cabeza): Coño Margarita ¿Qué haces aquí?.

Antonio es un sacerdote jesuita amigo de la familia, con el que evidentemente, no pensaba encontrarme en estas "lides".
Yo (Fulminándole con la mirada): Verás "Antoñito" hijo, que me alegro mucho de verte, pero que Ave María Purísima, a ver si es posible que me confieses de una vez...

Sacerdote (Volviendo a su sitio): Sin pecado concebida.

Yo: Así me gusta... No tenemos tiempo Antonio. Me muero, y me quiero morir en paz...

Sacerdote: ¿Otra vez?.

Yo (Con incomprensión): ¿Cómo que otra vez?.

Sacerdote (Explicándose): Hace un par de años, después de una comida en tu casa, también creias que te ibas a morir porque te había dado un ataque de tos muy raro, y convencida estabas de haber desarrollado "silicosis" por haber ido con tu marido de excursión un par de veces a unas minas inglesas, o algo así... Te confesé, me negué a darte la extremaunción... y desde entonces no te veo. ¿Qué tal los niños?.

¡¡A la mierda todos!! Es que ni en una Iglesia van a ser capaces de procurarme algún consuelo... pues parece ser que no.

Evidentemente, me largué de San Francisco de Borja sin mirar atrás.

Día 5 (La huida).

Teniendo claro que la enfermedad avanza, y que nadie está dispuesto a hacer nada por detenerla, no se el resto de la humanidad, pero lo que yo hago siempre, es hacer las maletas, y largarme a Londres (no es que allí me presten mucha más atención, pero como no les tengo tan "cansados", parece que un poco más de caso, sí que me hacen...).

Decidido, me saco mi billletito de avión por Internet, le explico a Berta, que esta es la señora que vive conmigo y que me ayuda un montón en casa, que me voy, y que no se si volveré... y me pido un taxi para el aeropuerto.

Llego a Londres, confiando en que el que fue durante años mi médico de cabecera sea capaz de detectarme el tumor con tan sólo mirarme, y confiando así mismo en que la distancia haga reflexionar a mi familia, y... y ya puedo seguir "confiando" sentada.

Mi médico de cabecera londinense no deja de recordarme la cantidad de veces, y por orden alfabético que he estado al borde de la muerte, y para colmo de males, me llama mi sobrina, mi Elenita sin H, y yo tan contenta pensando que por fin algo de preocupación, y va y lo único que me pide, es que antes de morirme, si no me importa, me pase por Harrods, y le compre unos chocolates con menta que siempre le compro cuando viajo a Londres y que le encantan...

Día 6 (Ahora viene lo gordo...).

El día 6, y en mi caso, más que en el otro Barrio, en otro país, es el día en el que de repente te das cuenta de que la peca no sólo ha dejado de picar, sino que revisando fotografías antigüas que tienes en el desván de Londres, te das cuenta de que estaba allí en el verano de 1975 en Benalmádena, justo en el mismo sitio, y justo con el mismo tamaño y forma.

El día 6 es el día en el que no tienes más remedio que seguir disimulando tu terrible preocupación por la peca, ya que siempre es preferible que los tuyos sigan pensando que eres una "hipocondríaca" a que averiguen la realidad... que lo que eres es una "gilipollas".
Y es que es así, y no de otra manera, con este tipo de "sobresaltos" y "descubrimientos", la forma en la que discurre la existencia de un hipocondríaco... Reírse, reírse, que gracia no tiene ninguna, sobre todo, porque lo primero en lo que piensas bien cuando el médico te confirma que estás perfectamente, bien cuando recuerdas que esa "peca" estaba allí desde que Franco hizo la mili en Melilla, es que el hecho de haber olvidado algo así, no es sino síntoma de algo mucho peor, "demencia", o "alzheimer", o sí, por qué no... el primer síntoma de un tumor cerebral alojado en el parietal derecho.

Esto no se cura, ya os lo digo yo, no lo hace...

Lady Gin Tonic (Con la muerte en los talones...)

Pd: Como hasta dentro de 5 meses no tengo hora con el dermatólogo, no descarto yo que al final, la peca se convierta en algo siniestro, y tanto reirnos, y vaya, y me mate, y no pueda cumplir ni los 81...

lunes, 11 de junio de 2012

#sinsexoquetotalpaqué (I)


#sinsexoquetotalpaque, nace de la necesidad personal de expresar con valentía, y siempre poniéndome del lado del que sufre (como la novia de Spiderman...), que el sexo, no es una actividad estrictamente necesaria para que el ser humano llegue a ser, y a sentirse, completamente pleno. Más relajado puede... más "persona", no tiene por qué.
Replay, vamos a explicarnos, el sexo es bueno, es sano, es divertido, la vida se "propaga" gracias a él, las malas lenguas lo vinculan con el AMOR, y las buenas con el PECADO... en fin, que en modo alguno osaría proyectar una idea negativa acerca del sexo, pero vamos, de ahí a pensar que aquellas personas que no lo practican (por el motivo que sea) son menos "personas" que las que sí... eso sí que no, que luego son estas falsas creencias las que "traumatizan" una barbaridad, y la gente acaba perdiendo el norte, y desarrollando "parafilias" extrañas que terminan vinculándoles emocionalmente con objetos comprados en la cadena de tiendas TIGER (*jamás compréis la "pelotita" antistress de TIGER si estáis stressados, en serio, no lo hagáis...), y con los que evidentemente jamás podrán establecer una conversación (no sin drogas se entiende).
El sexo tiene la importancia que tiene en la juventud, y puede que en la primera etapa de la madurez, el sexo es descubrimiento, es extensión de los sentimientos, es moneda de cambio, es muchas cosas, y sí, la mayor parte de ellas muy interesantes... pero luego, en serio, analizado el "asunto" con perspectiva, y a la luz de los clásicos (la sección de sexualidad de la revista PRONTO,  y el test sexual del COSMOPOLITAN), pues tampoco es para tanto.
Llegados a este punto, muchos pensarán, bueno... esto lo está escribiendo una mujer de 80 años que tiene esa faceta de su vida no sólo olvidada, sino enterrada junto con todas sus hormonas...  Pues sí, para qué negarlo. Esta mujer de 80 años llegó a un punto hace más de veinte, en el que descubrió que la auténtica fuente del placer y de la sabiduría, residía en las plantaciones de "cacao", y fue en esas mismas plantaciones, en las que decidió enterrar a todas sus hormonas, pero no a su "memoria".
La "memoria" de esta mujer de 80 años, le recuerda lo anteriormente expuesto, que el sexo es salud, que el sexo es vida (puedo repetirlo mirando a cámara si es necesario....), que sin duda es extensión de los sentimientos, y que por qué no, es MUY DIVERTIDO (que es lo que tiene haber sido pecado durante tanto tiempo), pero que insiste, nunca resulta IMPRESCINDIBLE, ni para la salud, ni para la vida, ni ya puestos para la "fotosíntesis"... No como el comer, no como el beber, no como la familia, y no, y ni mucho menos NO, como la AMISTAD, que no entiendo yo como es que tenemos a nuestra disposición tantos tratados y manuales acerca del sexo (cuando en realidad esto poco "misterio" tiene más allá de la necesidad de algunos de contracturarse "toitos"...), y tan pocos acerca del arte de la amistad, que si bien el primero es el que consigue que nos "propaguemos" como especie, es la segunda la que consigue que lo hagamos como especie inteligente.
Al sexo hay que concederle el valor que tiene, y no más... y es esto último lo que muchos no entienden, y es el hecho de no entenderlo lo que les lleva no sólo a engañarse a sí mismos, sino a mentir a los demás, y además, con muy "poquito" arte, que a este tipo de mentiras se las ve venir de lejos, y termina siendo peor el remedio que la enfermedad (Nota Mental*Escribir un día de estos acerca de mi novio imaginario de Garganta de los Montes...)
El valor del ser humano como tal, ni reside, ni lo ha hecho nunca en su capacidad de convertirse en objeto de deseo... El valor de la persona no puede estar en el número de veces que practique el sexo a la semana, o al mes, ni tan siquiera en el número de veces que se lo propongan a lo largo de su vida... El valor, el de verdad, reside, y lo ha hecho desde que el mundo es mundo, en la capacidad que tenga "ese ser" de reirse de sí mismo por el mero hecho de reconocer su total incapacidad de conseguir captar la atención, por parte de algo con más vida que la que puede llegar a tener una colchoneta hinchable.
Concluyendo... si bien el origen del ser humano, es el sexo, no es ni mucho menos su finalidad... y hasta que no entendamos esto, seguiremos teniendo más traumas, problemas psicológicos, y neuras, de las estrictamente necesarias (que ya son...). Y es mucho mejor no practicar el sexo, y no mentir al respecto, a que te pillen por haber jurado y perjurado que te has acostado con alguien, ese alguien se acabe enterando, y es cuando pierdas toda esperanza de practicarlo, porque ese alguien te haya "amputado" algo que sin duda vas a necesitar para la correcta práctica del mismo.
Para terminar, me gustaría dedicar este "post" a,
-Mi novio imaginario de Garganta de los Montes.
-Los 3 amantes inexistentes que mi amiga Lourdes tuvo en Benalmádena en el periodo comprendido entre 1975 y 1980
-Al noviete que se hecho mi querida hermana Manuela, y que era íntimo de mi novio imaginario de Gargante de los Montes, y que a punto estuvo de conseguir que el padre (el real) de sus hijos la mandase a freír puñetas...
-Y a todos aquellos, y aquellas, "personajas" inexistentes que han poblado no sólo nuestros sueños, sino nuestro "carnet" de baile...
Adelantar así mismo, que mi próximo "sexual - post" se adentrará en como "las lorzas", no pueden en modo alguno, limitar nuestra expectativa sexual...
Pues eso que este "post-sección" tampoco da para mucho más...
Lady Gin Tonic (...haciendo méritos para publicar en el Cosmopolitan).