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jueves, 27 de septiembre de 2012

...soy más mala que la quina.


Ser más malo que la quina, no es otra cosa que ser más malo que “arrancao”, véase, que siendo así, se pasa de ser malo, a ser mucho peor… y así de mala, soy yo.

A las personas “humanas”, esa especie…, les fascina lo de la santidad y el reconocimiento de la misma, y a cualquiera que le preguntemos,  no es más bueno  porque no le dejan, o porque la sociedad se lo impide “mismamente”, o por como dice mi amiga "tuitera" @QueMeDejesYa  porque #ñañañañaña

Los malos, los malos es que no son de verdad,  los malos sólo fingen serlo en el “Sálvame”, y además, de serlo, tampoco tendrían que preocuparnos, porque ni viven cerca nuestro, ni se lo consentiríamos, los malos, de vivir,  lo harían en otros continentes ,  al otro lado de la carretera,  o allí donde la luz del sol nunca llega…

Los malos son esa gente que se pasea por los pueblos abandonados del oeste con dos pistolas, y mucha sed de sangre.

Los malos son esos que abandonan a los perritos en las carreteras secundarias, y a sus mayores en las gasolineras de las carreteras secundarias…

Los malos son esos jóvenes que se meten en las casas ajenas, y no sólo las “pintarrajean” de arriba a abajo, sino que las llenan de basura, drogas, putas y esas cosas que son tan malísimamente malas, y que sólo tendrían que existir al otro lado de la carretera, o en ese otro continente al que no llega la luz del sol...

Esos son los malos,  y puff… menos mal que están lejos.

¡¡Ja!! Los malos no sólo no perdemos ni un segundo en tonterías como las anteriores (ya ves tú, en “okupar” una casa vamos a invertir ni un sólo segundo), sino que estamos más cerca de vosotros de lo que os pensáis. De hecho, vivimos en vuestro lado de la carretera, y además, como solemos ser más listos que vosotros, sí, vosotros los buena gente #ñañañaña… disimulamos fenomenal, y cuando menos lo esperáis ¡¡Zass!! ¡¡Puñalada trapera al canto!!

Esto siempre y cuando se sea como yo, véase, “#malamodo: más mala que la quina”.

Esto de la maldad, a mí (que no se a los otros…), como al pobrecito niño de “La Profecía”, me viene de nacimiento.

Ya nada más nacer, cogí, y en vez de comenzar a llorar como un tierno becerrito, le hice una pedorreta a mi abuela paterna.  Acto seguido le pedí un “Gin Tonic”.

No nos vamos a engañar, me las vi venir,  me hice la composición de lugar, y tuve claro que sería incapaz de aguantar serena mucho rato en este mundo tan lleno de buena gente.

He de admitir no obstante, que mi maldad, tiene un cierto componente genético… Sí, mi abuela por parte de madre era la bruja del pueblo, y de alguna manera, la maldad pasó a formar parte de mi ADN, y además, lo hizo en la peor de las versiones, la 6.66 o comúnmente llamada versión #ansisetecaigatopabajocuandomaslonecesites (que esto es una maldición gitana super “jodía”).

Yo (el burro delante “pá” que no se espante), soy de esas que suelta un “cachis” cuando escucha un frenazo y no hay golpe al final…

Yo, soy de esas que cuando mi querida “Pilar–Poleos” se pone a dieta, la saca de paseo y la lleva a la casa árabe a tomar té y pastelitos árabes, y le digo #ñañañaña “Pilar querida, pero si esto no engorda nada, y además con ese cuerpazo que tú tienes…” (y “to” para seguir estando más delgada que ella…)

Yo, yo soy capaz de ponerle al presidente de mi Cdad. de vecinos los mismos “ojitos” de “ El Gato con Botas”, al tiempo que conspiro en su contra con el propietario del local de abajo, y los recién llegados del 3º.

“La moi”, es capaz de soltar a sus sobrinos un “ay chicos en serio, no os preocupéis, que ya me las apaño yo solita en Barajas”, y acto seguido cambiar el testamento para que me herede la ALSNM (Asociación de lagarteranas de la Sierra Norte de Madrid).

Esa soy yo, y mucho mejor que lo sepáis desde ya para que nadie se lleve a engaño…

Me llamo Lady Gin Tonic, y soy esa “dulce ancianita” con la que mejor no cruzarse cuando hay luna llena…

Esta reflexión, como en otras ocasiones, no ha surgido de la nada,  esta reflexión ha surgido de lo hartita que estoy (creo que 80 tacos son más que suficientes…) de andar por ahí disimulando…

Porque que lo sepáis, para un malo, no hay nada peor, ni más doloroso, que andar por ahí disimulando.

Disimular no sólo implica tener que estar mordiéndote la lengua cada dos por tres, (con el riesgo de envenenamiento que esto implica), sino que te obliga a ir por ahí con esa sonrisa “Profident” que consigue que los que te rodean piensen que estás de “gin” o de “lexatin” hasta las cejas. 

Disimular, es estar constantemente en esas de nadar y guardar la ropa, tarea que si bien en un principio consigue mantenerte despierta y con la inteligencia fresca como una lechuga, con el paso de los años, te deja aburridita, “agarrotaita”, y con unas ganas terribles de liarte a “bocaos” con “to quisqui”.

Pues bien, los años han pasado, y con estas ganas de liarme a “bocaos” y “dentellas” que me han entrado, he visto, que la única solución para no terminar consumiéndome en mi propio veneno, es dejar de disimular, y CONFESAR MI MALDAD.

Confesar, e integrando esta parte de sombra y oscuridad que Jung ya avanzó que formaba parte de todos nosotros,  plantearme mi existencia desde la perspectiva de la maldad, desde ya mismo, y tal que "ansi".

Planteamiento Vital Modo: #masmaladelaquina  y así resumido en unos cuantos puntos para no perdernos.

1.- No ni pienso nunca jamás, tolerar que nadie me de sabios y cariñosos consejos, sin haberlos pedido yo antes. Los malos no sólo no necesitamos consejos de nadie, sino que además no se los damos a nadie (no al menos de gratis…). Todos aquellos que reúnan el valor de seguir dándome consejos, o pidiéndomelos, tendrán que atenerse a las consecuencias.

2.- No ni pienso asistir a reuniones, charlas, o eventos aburridos, a no ser que me paguen por ello, o me regalen chocolates, o perfumes, o cosas así,  y como “bonitas”, y que me pueda quedar sólo para mí…

3.- No me van a volver a pillar desprevenida para meterme a ver una película super culta, y con un montón de subtítulos, porque sea lo que se espera de mi,  a partir de ahora, o me llevan a ver películas de amor y tiros, o en las que salga el Diablo metiéndose en el cuerpo de alguien, o me voy yo sola y luego les "destripo" la película a todos los que me pregunten.

4.- Va a ir a misa los domingos, Pilar – Poleos, que yo a partir de ahora, la espero en la tasca de la esquina comiéndome una de bravas. A los malos nos gustan los curas, y resto de "cleros" para charlar con ellos después de los cafés... En los altares, y armados con agua bendita no, y no porque acaban sacando espíritus malignos de nuestro interior, y no esta el mercado de los espíritus malignos como para ir haciendo el tonto por ahí.

5.- Va a echarle sacarina al café con leche, y va a sustituir el Gin Tonic de las 09:00 por una Coca Cola Zero sin cafeína, otra, que “la moi” y ya a estas alturas de partido, antes la palma “tajada”,  que  de aburrimiento y con los niveles de azúcar en su sitio.

6.- No ni pienso volver a insinuar cariñosamente a los chavales de los autobuses que bajen los pies de los asientos, al próximo/a que pille con los pies encima, le arreo con algo (lo primero que pille) en la cabeza, y luego hago como que me desmayo y ya.

7.- No ni pienso volver a dejar que se me cuelen en el supermercado, se acabó, que la violencia sólo genera violencia, a excepción de cuando se genera en los supermercados ante la injusticia de las colas, en esos casos, lo que genera es “gustirrinin”.

8.- A partir de ahora, me voy a meter en todas las conversaciones de política, o de economía, o de sexo que pueda, y si es necesario expresar con claridad a mis interlocutores, no sólo lo equivocados que están, sino lo “pánfilos” que son, lo voy a hacer… y si alguno va y se molesta, u ofende, hago como que me desmayo y ya.

9.- No ni pienso volver a dejar escapar "viva" a ninguna peluquera que termine dejándome el pelo como a Mozart (nada bonita, no te preocupes, que el pelo crece...#ñañañaña). A la próxima que me organice una escabechina, la denuncio en el Ministerio de Industria y que le "incauten" las "tenacillas".

10.- En Twitter, no sólo voy a “bloquear” inmediatamente a todos aquellos que intenten venderme cosas raras, o meterme en grupos extraños, sino que voy a bloquear a todos aquellos que no empiecen a hacerme la “pelota” en las primeras 48 horas de seguimiento… y si me quedo sin seguidores, me cambio el nombre por el de Lady Horchata y vuelvo a empezar de 0.

Y podría tirarme así dos, o tres días enteros, punto, tras punto, y tras punto... pero "no me da la gana", que como ahora soy mala, sólo hago lo que me apetece, y ya...

Pues eso, que se acabó la dulzura y la bondad, y que a partir de este mismo momento, #soymasmalaquelaquinayalquenolegustequenomire

A la porra.

Lady Gin Tonic (sembrando el pánico “since” 1931).




lunes, 6 de agosto de 2012

"Los Limitadores"

Mi sobrina (mi Elenita sin H, y sin pelos en la lengua…), se enfrentó hace unos cuantos años a la ira de familiares y amigos, como consecuencia de un relato corto que escribió, así como quien no quiere la cosa...

El relato en cuestión, se titulaba "Amarae Vitae" (Amarga Existencia), y relataba, con la ingenuidad propia de los 20 años que ni tan siquiera había cumplido (creo recordar que le quedaban un par de meses para hacerlo) como la vida, el futuro, y los sueños de una joven, se veían completamente truncados, gracias a la bienintencionada intervención de todos aquellos que la querían, que la cuidaban, y que evidentemente deseaban lo mejor para ella, aunque eso incluyese el apartarla totalmente del camino que podía llevarle a alcanzar sus sueños.

Describía, como los que rodeaban a la joven protagonista, por el mero hecho de alejarse de lo establecido y de lo convencional, eran incapaces de valorar como reales y factibles sus intereses, y de como gracias a ese exceso de “cariño”, y a esa falta de "confianza", conseguían finalmente encauzar su vida por el buen camino, por el camino del trabajo fijo, por el camino del ganar dinero única y exclusivamente por el hecho de ganarlo, por el camino de formar una familia más por obligación antropológica, que por amor… por ese camino tan transitado, pero por Dios, tan sumamente mortal cuando no se emprende voluntariamente.

Sin duda, era un relato terriblemente triste, máxime, cuando estaba basado en su propia experiencia.

Mi Elenita sin H, quería ser escritora, pero claro, ser escritora, desde la perspectiva de sus padres, y del resto de amargados y rancios familiares y amigos, e insisto, siempre bienintencionados, era mucho peor que ser asesino a sueldo, o narcotraficante, o puta, sí claro, porque quieras que no, un asesino a sueldo tiene un trabajo más o menos constante, que le proporciona unos ingresos más o menos fijos, y que depende de factores mucho más objetivos que los factores con los que pueda contar un escritor, un pintor, un actor, en definitiva, cualquier persona que opte por vivir del arte…

Pocos, pero los hubo, la apoyaron, y sería injusto no recordarles, como injusto sería no admitir que gracias al apoyo y amplitud de miras de esos “pocos”, mi sobrina consiguió formarse acorde a sus intereses, y salir adelante de manera autónoma, dedicándose de una forma u otra, a lo que desde siempre había deseado.

Por desgracia, muchos otros, no tienen la suerte de poder contar con esos pocos, y terminan tirando sus sueños a la basura, y lo siento, pero una persona deja de serlo en el mismo momento en el que deja de soñar.
A esos muchos, a esos expertos en jardines ajenos que con todo el cariño del mundo actúan de manera implacable en la vida de los que les rodean, para evitar no sólo que se alejen del buen camino, sino que se alejen de la aburridísima existencia que para ellos mismos han elegido, a esos, y no a otros, son a los que yo (y nuevamente haciendo uso de un termino acuñado por #lamadrequemeparioqueagustoquesequedo) he llamado desde siempre “los limitadores” (o esos capullos amargados cuando les cojo confianza…).

Por desgracia, para encontrarnos con nuestros propios limitadores, no tenemos que alejarnos mucho, de hecho, en ocasiones, no tenemos ni que abandonar nuestro propio dormitorio, que ya es “castigo”.

Nuestros limitadores son los mismos a los que ya apuntó el mismísimo Jesús de Nazaret cuanto concluyó que nadie es profeta en su tierra.

Nuestros limitadores son todos aquellos a los que el miedo les ha cortado las alas, y que como ya cantaba Julio Iglesias (de Jesús de Nazaret a Julio Iglesias, esto si que es versatilidad…) “vuela amigo, vuela alto, no seas gaviota en el mar, la gente tira a matar cuando volamos muy bajo…” por volar ellos mismos tan bajito, se han metido un "meneo" contra el suelo, y se han quedado medio "gilipois".

Nuestros limitadores son todos aquellos que se han resignado a no escuchar jamás a su corazón, y a hacerlo en todo momento a su asesor fiscal.

Nuestros limitadores son los del pájaro en mano, aunque el ave sea más de “mal agüero”, que “mensajera”.

Nuestros limitadores nos quieren tanto que nos prefieren frustrados a su vera, que felices a miles de kilómetros, porque siempre es mejor asfixiarnos de amor, que dejarnos respirar en libertad.

Nuestros limitadores no es que no confíen en nuestras capacidades, es que no confían ni tan siquiera en la suya para no perderse al volver de tirar la basura.

Nuestros limitadores son los que no dejan de recordarnos que en época de crisis es mejor no arriesgar, y permanecer quietecitos y sin meter ruido.

Esos, esos son nuestros limitadores, y pocas pistas más son necesarias para su mas que correcta identificación.

Y sí, reconozco que alejarnos de ellos, es complicado, porque ¿Cómo alejarnos de nuestros padres? ¿Cómo abandonar a nuestros amigos?. Pues haciéndolo que es gerundio, y tomando nuestro propio camino, porque si por no abandonarlos, permanecemos en el suyo, será en ese momento, en el que nos irá mejor de muertos, que de sencillos…

Tengo que reconocer, que mi experiencia con estos sujetos, al menos hasta el momento, se había limitado a la mera observación de sus actuaciones en la vida de los demás (menos cuando me lie a “bocaos” para que mi Elenita estudiase lo que le saliese del…), insisto, hasta el momento, porque de repente, han empezado a salir de debajo de las piedras, y a procurar, de manera constante, encauzar ni dorada senectud, hacia lo que ellos consideran actividades más propias de mi edad.

Yo, como soy la mujer más fina, educada, y agradecida que conozco, he decidido, y después claro está de valorar de manera objetiva sus recomendaciones, no mandarles a freír puñetas, sino directamente al INFIERNO, lugar de lo más apropiado por otra parte, para disfrutar de estas calurosas jornadas estivales por las que estamos pasando.

Parece ser, y vuelta la mula al trigo como en “El Yoda con Botas” http://bit.ly/MXEnNx, que una persona de 80 años, a no ser que sea la Reina Isabel, o Woody Allen, o la propia Lola Herrera, que no los cumple, pero se les acerca… tiene que, llegado ese momento, apartarse de toda actividad, y dedicarse a leer el Pronto, o a hacer calceta, y bueno, de eso de andar “zandasquileando” por las RRSS, ni hablar, una mujer de 80 años que ande enredando por twitter, no es sino una “golfa pecadora tuitera que ay si su madre levantase la cabeza”. Que he llegado a escuchar,

 - Pero la gente se cree que tienes 80 años,, pues no lo entiendo, porque las mujeres de 80 años no suelen tener esa agilidad mental, lo tuyo es "raro".

Lo primero, ¡¡GRACIAS POR LO DE LA AGILIDAD MENTAL!!, lo segundo, que me encantaría que la gente no creyese que tengo 80 años, porque eso significaría que no los tengo, que lo de que la edad esta en el espíritu es cierto, y lo tercero, lo tercero va relacionado con lo de "raro", y prefiero darme un punto en la boca por si hay menores leyéndome...

¿A qué se supone que se tiene que dedicar una mujer de 80 años? ¿A morirse? ¿A perder la agilidad mental y las llaves? Vamos a ver, reconozco que ya es suerte el no haberlo hecho (las llaves un montón de veces, pero vamos, desde que tengo uso de razón...), y bueno, pues ya que no lo he hecho, ni tengo intención de hacerlo en una larga temporada, lo que está claro, es que no voy a malgastar el "preciosisisimo" tiempo que me quede, en morirme de aburrimiento por los rincones, o en desperdiciar mi “agilidad mental” en dar cumplimiento a las expectativas de senectud que para conmigo tengan el resto de la humanidad.

Insisto, los limitadores, siempre limitando por amor, y en pos de un futuro mejor para ellos mismos, pero al resto, que les den…

Desde aquí, y desde ya, os digo, que ni consintáis que nadie os marque el mejor camino a seguir, ni os ajustéis a ningún estereotipo establecido, porque los estereotipos, y los "caminos" sólo se han establecido para los que por sí mismos no son capaces de llegar más allá de recordar el camino de regreso (y con "miguitas" de pan la mayor parte de las veces) del cubo de la basura a su propia casa.

Los limitadores, llegado el caso, y si son incapaces de seguir adelante sin limitar, que limiten a su madre, que entre otras cosas, fue la primera que les limitó, y de ahí sus personalidades siniestras y retorcidas.


Que la vida es sólo una, que dura muy poquito, que tiene que ir más allá del crecer, y crecer a base de golpes, limitaciones, y sufrimientos (que esto es una versión muy de la inquisición que yo personalmente nunca me he creído), que de existir un Dios, de lo que nos va a pedir cuentas, no va a ser de lo mucho que hemos sufrido, ni de lo mucho que nos hemos amoldado a los “canones”, que de lo que nos va a pedir cuentas, va a ser del rendimiento que le hemos sacado al talento que nos concedió en su momento, y que insisto, y así por concretar que nunca viene mal, que al que no le guste lo que hagamos, o lo que queramos hacer, que directamente, o no mire, o en mi caso,  y si de alguna manera ofendo a la bonita imagen de las abuelillas de 80 tacos que parece ser que corre por esos mundos de Dios, que se alquile todos los DVD´s de José Mota (o que se los descarguen de Pirata Bay, sí, soy una ancianita de 80 años que conoce Pirata Bay), y que se consuele disfrutando de las “andanzas” de la vieja del visillo.

Y para terminar, alertaros sobre el principal limitador que no sólo puede alejaros de vuestro camino, sino boicotearos “toita” la existencia, alertaros sobre vosotros mismos, y ese arte tan especial que en ocasiones desarrollamos, no sólo para limitarnos, sino para amargarnos. Si eso llegase a pasar, no preocuparse, se supera fácilmente, si como en mi caso, aparte de buenos amigos, se cuenta con un TL fantástico, con el que poder disfrutar y compartir a diario, la grandeza de una existencia sin límites.

Sin más (que estas ya no son horas para mí…).
Lady Gin Tonic (dando por “saco” para no perder la mala costumbre).

Pd: Me gustaría dedica esta entrada, con especial cariño y admiración, a una joven que no sólo me recuerda a mi misma a su edad (mala uva incluida), sino que me ha hecho volver a tenerla. Y a la que además, deseo toda la suerte del mundo como escritora, porque no sólo lo hace muy bien, sino que es terriblemente “comercial”. Me gustaría dedicársela a mi segunda Elenita sin H de @sintsis72

lunes, 9 de julio de 2012

Ande vas "jamía" que t´escuernas...

O de como las personas mayores, al llegar a viejos, no sólo pierden la "joventud" y el Q10 según Nivea, sino también las buenas maneras...

Lo primero, reconocer que la frasecita de "ande vas jamía que te escuernas", y aunque mataría porque lo fuese, no es mía, es de la madre que me parió, que a la par que nos criaba a mi hermana y a mi, engendraba frases de este tipo a "puñaos", con el arte añadido, de ser incapaz de controlar la distancia de seguridad a la que las emitía...

Esto último de la distancia prudencial para con el "objeto" hacia el cual iban dirigidas, no sólo le ocasionó problemas a ella misma, sino al resto de familiares y amigos que "picábamos" una y otra vez, cuando nos juraba y perjuraba, que no se iba a meter con nadie por el camino si la sacábamos de paseo...

Nunca escarmentamos, y por lo de "madre", siempre acabábamos dándole una nueva oportunidad, y eso, jamás es pedagógico ni tan siquiera para con los "progenitores"...

No obstante, como en ocasiones anteriores, este recuerdo del "jamía que t´escuernas", no ha venido ni por la morriña, ni por el "chip viejuno", sino por una de esas experiencias mías tan al límite de la realidad a las que me enfrento, sin yo (doy fe) pretenderlo.

Fecha: El otro día, ese de la semana pasada que no recuerdo si era el martes, o el miércoles (el jueves no, que tuve peluquería).

Hora: Muy mala hora, esa a la que sale toda la 3ª Edad a dar vueltas por Madrid sin tener muy claro hacia dónde van, ni mucho menos el motivo por el qué van...

Lugar: Autobús Circular C2 (ese autobús...) a la altura del Corte Inglés de la Castellana.

Motivo por el que yo me encontraba en un espacio tan comprometido a la par que peligroso: Mi sobrino Toni con "i" latina, me había pedido que le acompañase a ver un apartamento por la zona de Cuatro Caminos.

11:30 Nos encaminamos tranquilamente y sin sobresaltos Avda. de América, casi casi Joaquín Costa, dirección Pº de la Castellana.

11:35 Autobús que se detiene así como en medio cuesta abajo, y coetánea mía que sube (más bien trepa) pintada como una mona, y sin haber seguido ninguno de los consejos que dan los médicos acerca de la sobrexposición solar, véase a) pintada como una mona b) recocida como un torrezno, y c), y esta sí que sí que debería de tenerla en cuenta todo joven que quiera conservar su integridad física para no acercarse a una de estas... c) con unos tacones que ni yo en los 60*

*Anotar que una dama (las demás que hagan lo que les salga del "este" de ahí abajo...) jamás debería de usar unos tacones con los que no pudiese andar sin la necesidad de andamios.

11:40 Coetánea-mona-requemá-tipo "ande vas jamía que t´escuernas", que no tiene en cuenta que tras ella suben unas 5 personas más, y que por vanidad, y por la falta de consideración para con el resto de la humanidad, va rechazando todos los asientos que los amables jóvenes del principio del autobús le ofrecen, porque decide que es mucho mejor (dónde va a parar...) seguir encaramándose por las barras para "escalar" hasta el fondo*.

*Que esto siempre es mejor, porque así luego al querer bajar en tu parada, molestas el triple que si te has sentado donde te corresponde.

11:42 Amable conductor que tampoco puede esperar mucho más porque el semáforo se pone en rojo, el resto de coches se ponen a pitarle como locos, y que va... y arranca.

11:43 Coetánea-mona-requemá- y tal y tal... que da un "traspiés", y que en vez de "escuernarse" (por no decir "escoñarse" que es lo que se estaba ganando...), aterriza sobre joven de estructura ósea intacta hasta el momento, y camiseta blanca nuclear.

¿"Pa" qué...?

Conductor que para, "pasajeros" que se le echan encima por conducir mal, por la crisis, y porque el frenazo ha sido culpa de ZP, todo el mundo preocupado por la, y lo voy a decir, CAPULLA de la octogenaria que más le valía haberse sentado al principio como todo octogenario de bien, y no haberla montado PARDA, y pobre joven de la camiseta anteriormente considerada como blanca nuclear y ahora llena de restos de la triple capa de chapa y pintura de aquí la señora del traspiés, "escogorciada" viva por haber detenido el "escuerne" y demás males mayores, y sin que nadie le preste la más mínima atención...

"La moi", que no le gusta un sarao, que va, y que gracias al uso de un calzado más propio de su condición (torpe) y género (terror sin duda), se levanta, se abre camino a "machetazos" como en la selva, llega hasta la "octogenaria" que ya esta montando el drama,  y tras preguntarle amablemente cómo se encuentra, le da al conductor del autobús su tarjeta de visita (sí, soy de esas que todavía usa tarjeta de visita), por si es necesario contarle a sus superiores, y a quien haga falta, los motivos por los que  mi coetánea mas que caerse se ha tirado de los andamios...

Todo esto, y para abreviar evidentemente, terminó con la intervención de mi pobre sobrino Toni con "i" latina, al que tuve que llamar para que viniese a por mi, y me librase de la quema...

"Amos" a ver... no se puede, repito, no se puede, por más mayor tirando a viejo que seas, no tener en cuenta al resto de la humanidad, y pensar que tanto tu seguridad, como la de los que te rodean, dependen siempre de terceros. Ser viejecito/a no da derecho a ir sembrando el pánico por ahí con total impunidad.

Que qué "narices", que tenía que ser al contrario, que teníamos que estar siempre mirando por los demás, por los más jóvenes, poniéndoselo fácil, aconsejándoles, no torturándoles ni ocasionándoles esguinces cervicales y manchas que ni con Kalia... que de verdad que no me saco la siguiente cuestión de la cabeza ¿Cómo puede alguien ir tan "pintado" sin ser un coche?*

*Nota mental: Escribir un día de estos que me aburra acerca de por qué, no es aconsejable a partir de los 65, edad a la que la piel comienza a replegarse sobre sí misma, aplicarse capas de maquillaje que superen el grosor de la piel (de la del elefante se entiende...).

En serio, que tengo que hacer verdaderos esfuerzos por no "comerme vivos" a algunos/as de los de mi quinta, que más que experiencia vital, parece que lo que han acumulado ha sido manuales de supervivencia del calcolítico medio.

Desde aquí, y no para ellos, que se que lamentablemente son muy poquitos (0 "patatero") los que me leen, pero sí para vosotros, "joventud de bien" de este siglo y venideros, daros una serie de consejillos para que perdáis la mala costumbre de "malcriarnos", y nos pongáis los puntos sobre las "ies" cuando sea necesario.

- No consintáis, y ya por nuestra propia seguridad, que nos subamos a los autobuses a saltos y a "bocaos" para que no nos quiten el sitio. Explicadnos, con calma si es necesario, que tenemos un sitio reservado, y que si es necesario levantar a "collejas" a la "chiquita" que se hace la loca leyendo el "Qué" de hace 2 años, pues se la levanta y ya...

- No nos dejéis colarnos en las colas de supermercados, bancos, y demás establecimientos, que luego es peor, que luego nos acostumbramos y acabamos recurriendo al puntapié y la zancadilla (que esto yo lo he visto con mis propios ojos en la cola del Simply de al lado de mi casa).

- Ayudadnos a cruzar la calle, siempre y cuando vayamos a hacerlo con el semáforo en verde, que esa es otra, ah... soy mayor, que paren los coches que ya bastante tengo yo con la artrosis... ¡¡Regañadnos!! ¡¡No se cruza en rojo!! ¡¡No se cruza "al bies"!! ¡¡Se respetan las normas aunque se tengan 90 años!!

- Se nos baja el volumen con cariño cuando sea necesario, porque nos pongamos a criticar la falda de la niña de delante a menos de 5 pasos de distancia, y si la niña se da cuenta, se nos obliga a pedir disculpas.

Y todo esto, por un sencillo motivo, por cariño, y porque respetarnos, no significa consentirnos, ni mucho menos darnos por perdidos, porque además, si notamos que nos dais por perdidos, recordamos el "poquito" tiempo que por ley de vida, y en comparación con el vuestro, nos queda, nos "apachurramos" y entonces es cuando empezamos a sembrar la destrucción a diestro y siniestro...

Y para terminar, y en pos del cariño, que desde esta mi "doradísima" senectud os tengo, recordad, si váis a seguir mis consejos, y váis a corregir a esa encantadora anciana que acaba de subir al autobús... tened en cuanta la distancia de seguridad (2 metros mínimo), si la susodicha ha decidido usar su siglo de experiencia acumulada para convertirse en una "ande vas "jamía" que t´escuernas".

Sin más, que me voy a cenar...

Lady Gin Tonic (siempre elegante y acertada en el vestir... a la par que humilde)

Me gustaría dedicarle esta entrada a mi amiga Marutxa, en recuerdo a la sesión de patinaje artístico que protagonizó hace unos años en la entrada del Thyssen gracias a los "monísimos" taconcitos que decidió estrenar de tal forma... Querida, nunca una cadera se rompió con "tantísimo" arte.