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sábado, 29 de junio de 2013

Mermelada de Tomate

De mi otro Blog, "El Diario de Lady Gin Tonic" http://bit.ly/1cr09Qs

Querido Diario:

Ayer por la tarde, salí a tomar un café (...) con Lourdes y con Marutxa, y me lo pasé muy, pero que muy bien...

Te estarás preguntando, qué es lo que hicimos para que me lo pasase tan "chupi guay", bien, pues la verdad es que disfrutamos mucho de la tarde, porque nos dedicamos a la práctica de una de nuestras actividades favoritas, sí, LA PELEA.

"Querido Diario", no te confundas, una pelea es una pelea, véase, se puede, y está permitido la pérdida de los papeles, de la vergüenza, y/o de la dignidad, y una discusión es otra cosa, y lo que básicamente las diferencia, es el nivel de civilización de los miembros que en ella participan. Para participar en una discusión hay que estar mínimamente civilizado, para participar en una pelea, no...

Y por eso lo nuestro, y tú mejor que nadie "querido diario", lo sabes porque vives dentro de mi linda cabecita, de siempre, ha sido la pelea...

Para nosotras, una buena pelea en la que podamos llamar a Dios de "tú", y a la Virgen "señá María", es lo más... y lo es porque nos permite recordar el arrabalero origen que tuvo nuestra amistad, cuando el "cruento" enfrentamiento por una muñeca chochona en unas fiestas de El Carmen del siglo anterior al pasado, nos unió pà los restos (esa te la cuento otro día...)

En nuestras peleas, de siempre, y las ocasiones en las que no lo ha hecho es porque la pelea en sí no le ha había motivado lo más mínimo, ha ganado Lourdes, y si lo ha hecho, no ha sido porque sea la más "bestia parda" (que en lo de "bestia parda" gano yo...), o la que mejor "pierde los papeles", si lo ha hecho, "querido diario", es porque es la única de nosotras, que domina el arte del "lloriqueo".

No es que Marutxa y yo no sepamos lloriquear, es que no nos sale de natural, enseguida se nos ve el plumero, y pues eso, que nos gana ella...

Lourdes lloriquea fabulósamente bien, y ya nos lo dice su hija (una santa...), "no le hagáis ni caso, que mi madre es una experta en las lágrimas de cocodrilo..." pero "jo", es que lloriquea tan bien, que siempre nos la cuela.

Antes de proseguir, otra de las características que diferencia una buena PELEA, de una santa DISCUSIÓN, no es otra cosa que el motivo... mientras que los motivos de una discusión, suelen ser racionales, coherentes, necesarios etc., los que originan una pelea tienen que ser de lo más absurdos que parió madre, y llegados a este punto, te preguntarás, "querido diario", ¿cuál fue el motivo que originó la pelea de ayer?, no te hago esperar más...

El motivo no fue otro que primero, la mermelada de tomate, y segundo la diferencia entre mermeladas y confituras.

El lugar, además, no podía ser más adecuado para una buena pelea... la "piji-cafetaría" de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios, emplazamiento famoso en el mundo entero, por lo muy apropiado que resulta para una buena pelea de "gerontolescentes" en plena edad del pavo.

La "cosa" arrancó, porque mientras hacíamos tiempo para ver si se quedaba libre nuestra mesa favorita, anduvimos "chafardeando" por la zona "Gourmet Experience" del susodicho centro comercial.

Marutxa se suele quedar en la zona de los vinos, Lourdes acaba "picando" con los Ahumados Domínguez, y yo me vuelvo loca, y me quedo "pirrada" perdida, en la sección de mieles, mermeladas, y "chuminadas" varias...

Ayer vi, y me encapriché, de la mermelada de tomates raf verdes, de la de tomates raf rojos, de la de calabacín al aroma de curry sudanés, de la jalea de amapolas, de la jalea de pétalos de rosa al aroma de "nosecuantitos" que no me acuerdo, y bueno, que sí, que soy una "gulusmina" y que no es que me esfuerce demasiado por disimularlo...

Lo que ocurrió a partir de ese momento, fue que motivada por no se muy bien que espíritu maligno, y con un bote de mermelada de tomate "vulgaris" oculta en la espalda, me acerqué a Marutxa (que esta se las da de experta cocinera, perdón, de alquimista de la cocina...) y le dije;

-Tú, alquimista de la cocina a la par que experta en tuppers, ¿ingredientes de la mermelada de tomate?
-Tomate y Azúcar - me respondió ella sin vacilar.
-¡¡Ja!! Piiiiiiiiiii... error - le respondí yo.

Ya en esas, y viendo que se avecinaba PELEA, Lourdes, corrió hacia nosotras, al tiempo que comenzaba a practicar el gesto del lloriqueo para ir ganando tiempo.

-Tomate y Azúcar, y no te las des de lista porque además que seguro que has cogido una "mariconada" de esas de por ahí, a la que además de tomates y azúcar, le han echado algo raro como trufa, kiwi o vaya usted a saber...
- Uy - intervino Lourdes sin dejar de menear su bolsita de ahumados- es que hay que ver, que últimamente le echan trufa a todo.
- Y tú te callas, que siempre andas liándola, y que qué "narices" lleva la mermelada de tomates porque se te olvida algo... -insistí yo ya "totalmente" preparada para una PELEA de las buenas.
- ¿Zumo de Limón? - nos sopló una amable mujer que pasaba por allí, y que ya podía haber seguido pasando y sin meterse en camisas de once varas...
-¡¡"Cachis" por no decir "joder" que queda más fino!! ¡¡Sí!! ¡¡Zumo de Limón!!
-Bueno no te pongas así Merimargaret, "pa tí la perra gorda" , no tengo ni idea de mermeladas... -intentó pacificar Marutxa.

Y yo aquí (y porque ya me había hecho la ilusión de una buena bronca), fue cuando vi el cielo abierto para seguir con la pelea...

- ¡¡Y usted se calla!! -amenacé antes de continuar, a la amable y entrometida clienta de El Corte Inglés - ¡¡Vosotras dos!! ¡¡Listas!! ¡¡Que sois unas listas!! Diferencia entre mermelada y confitura...

Querido Diario, y ahí ya sí que se lió parda como diría aquella, porque es que no hay forma humana, ni tan siquiera con la ayuda de Google, o de los foros de Yahoo México, de llegar a un consenso en dicha materia...

Genial, la pelea fue genial, una de las mejores que recuerdo en años, que hasta dejamos jugar con nosotras a la extraña entrometida, porque nos pareció que incluía un punto exótico en la "movida" (y porque sabía "mogollón" de mermeladas, confituras y jaleas...)

Ah, y al final Marutxa ganó la pelea lloriqueando, y consiguiendo que una niña monísima se le acercase, y le regalase un "cucada" de piruleta con forma de cup cake (que me acabé comiendo yo)

Que tarde más bonita pasamos sacándonos los ojos como alimañas, y todo gracias a mi iniciativa y creatividad, que es que ya lo dicen los geriatras, que lo importante para con la edad conservar la cabeza en su sitio, es ejercitarla, y que a según que edades como la nuestra, ni cuadernillos de álgebra, ni trabajos manuales, ni chorradas de esas, una buena pelea, una buena "bronca" sí que te mantiene fresca y con la cabecita a pleno rendimiento...

Por cierto, según parece, la diferencia entre la mermelada y la confitura, es que para hacer la primera, se utiliza fruta entera, troceada o triturada, y para la confitura, la fruta se usa en puré (o algo así...)



Querido Diario, este es un bonito bote de mermelada de tomate que fijo que lleva, zumo de limón...


Seguiré informando.


Lady Gin Tonic.

domingo, 19 de mayo de 2013

No soy yo, que es mi madre, que tampoco...



Reflexiones acerca de lo importante que es asumir cuanto antes (y así ahorrarse disgustos, y auténticas fortunas en terapia), que más pronto que tarde, todos terminamos convirtiéndonos en una versión bastante "desmejorada" de nuestros progenitores.

Esto es así, llega un momento (suele darse alrededor de los 40), en el que empezamos a hacer todo aquello que juramos y perjuramos que jamás haríamos, porque era algo, que no dejaban de hacer nuestros padres.

El proceso de  conversión no sólo incluye "puntos de vista" (que son los que más molestan) sino que también introduce; frases hechas, tics, gestos, manías, "neuras", cortes de pelo, y extrañas aficiones culinarias como la que desarrolló mi madre en sus últimos años y que consistía en hacerse bocadillos de chorizo con patatas chips dentro...*

*En mi caso ha evolucionado a meter chips dentro, y dejar la bolsa fuera y a mano, de acompañamiento...


*Preciosa imagen de unas doradas chips.

Podríamos determinar así mismo, que la afinidad genérica, también influye.

Véase, cuando mi marido y yo empezamos a ser víctimas del proceso de conversión, yo me convertí en mi madre, y él en su padre, motivo este por el cual estuvimos una larga temporada sin compartir, el lecho conyugal…

Recuerdo como si fuese ayer, mi primer contacto con esta experiencia, mas que sorprendente, “acojonante”.

Vivíamos aún en la primera casa que tuvimos en Londres, en Pimlico Road, y habíamos organizado una cena con amigos.

Todo se desarrollaba con normalidad, sin incidentes, y en inglés... cuando a la altura del segundo plato, y ya a punto de recoger para servir el postre, cogí, y movida por un extraño resorte tipo “petardo en el culo”, me levanté, y poniéndome “en jarras”, miré a todos, y les dije en el más puro “chamberinglish” "¿Alguno con hambre? ¿Le frío un huevo a alguno?" (frase insignia de mi madre, que movida por el espíritu de la postguerra, no consentía que en casa nadie se quedase con hambre, y se dedicaba a ofrecer huevos fritos de postre como quien ofrece cafés)

A partir de aquel momento, todo fue de mal en peor.

Lentamente, y sin tan "lentamente", la joven que hasta entonces era, se fue transformando irremisiblemente, en su madre.


*Apuntar que a estas señoras. no las conozco, pero que me ha parecido una foto de lo más descriptiva para lo de la posesión materno-filial.

Antes de salir a la calle, daba trescientas vueltas a la casa comprobando meticulosamente que había cerrado el gas, apagado la luz, y colocado "la trampa de cazar leones" (que esto era un invento de mi madre, que consistía en dejar siempre un cubo de agua muy pegadito a la entrada, y que servía, siempre desde su lógica, como elemento disuasorio para los extraños)

Ya en el portal, me sorprendía a mi misma, santiguándome tres veces, y además así como muy rápido y "a lo loco", e invocando al "Niño del Remedio" para poder regresar "con bien" al hogar (que esto si que conociéndome hubiese dado para un estudio a fondo...)


*Santo Niño del Remedio que da mucho "yuyu".

Un día, yendo en autobús, me encontré mirándome en un espejito, cuya existencia desconocía y que debía de haber aparecido dentro de mi bolso por obra y gracia del “Niño del Remedio”, retocándome (con unas pinzas también aparecidas de la nada) de forma compulsiva y neurótica la curvatura de las cejas*

*De haber vivido hoy en día, mi madre hubiese tenido su propio blog de depilación de cejas a pinza, arte en el que sin lugar a dudas, era la mejor.

Un sin vivir en mí, pero además, literal…

Preocupada por lo inusual, y precipitado de los acontecimientos, intenté buscar consuelo en mi hermana, pero claro, siendo esta como era, unos años mayor que yo, no sólo había empezado a desarrollar la conversión mucho antes, sino que se encontraba muy cerca de alcanzar la “perfección”. Manuela, no sólo era capaz de mantener a raya la curvatura de las cejas en el autobús con una sola mano y mirándose en el reflejo de la ventanilla, sino que podía freír huevos para todos a la hora del postre, al tiempo que iba rellenando el cubo de agua para dejarlo junto a la puerta de entrada antes de ir a dormir...

Perdidas, ambas estábamos perdidas…

A mi madre, todo esto, no sólo le hacía muchísima gracia (he de reconocer que tuvimos la gran suerte de tener unos padres la mar de divertidos) sino que lo usaba constantemente para meterse con nosotras, y ni que decir tiene, lo completamente “psicótico” que podía volverse aquello, si decidíamos ir las tres juntas a cualquier sitio.

Pero bueno, poco a poco, el tiempo va consiguiendo que lo que en un principio resulta anti-natural, deje de serlo, y de la sorpresa, se pasa a la costumbre sin mayor problema. Y una leche…

Sin mayor problema, hasta que de repente un día, te encuentras nuevamente a ti misma, repitiendo conductas, actitudes, tics, e incluso tarareando “cancioncillas” (llevo cerca de dos semanas sin dejar de canturrear a Antonio Molina) , que si bien no eran habituales en tu madre en sus años mozos, si que pasaron a serlo en su vejez ¡¡SOCORRO!!


*Antonio Molina - Cocinero Cocinero (The Best)

Ya llevaba yo unos meses, un tanto preocupada, por el “esto antes no pasaba” que de cuando en cuando se me escapaba… pero es que ya lo del otro día clama al cielo.

“Encontrábame” yo tan ricamente, y como cada jueves por la tarde en mi peluquería de siempre para retocarme el “plis” del pelo, y así mantenerlo en gris plata, y no en amarillo Piolín, cuando de repente (y esto sí que da miedo ya que la posesión, por lo de estar mi madre muerta, puede ser real ), de mi boca salieron las siguientes palabras.

-       Mira “hijita” (¡¡¿Hijita?!! ¡¡¿De cuándo a qué he llamado yo a alguien “hijita”?!!) que he estado pensando, que ya llevo yo muchos años así como con el pelo a lo Príncipe de Beukelaer, y que no se yo si que me lo cortes un poquito más, para así poder “marcármelo” (otra palabra que llevaba yo sin oír desde que murió Franco) yo solita con unos “bigudíes” (¡¡¿bigudíes?!!) en casa.

Mi peluquera (la que me recomienda las viscoelásticas y demás actividades perniciosas para mi salud...), que es un encanto,  dejo a un lado el cepillo, y la “navajita” de recortar, y tras pedirme perdón por anticipado, me metió una colleja, y espero a ver el resultado*

*Apuntar que fui yo misma, la que hace un par de años, la introduje en el antiquísimo arte de una colleja bien dada.

Mano de santo. Reaccioné, respiré profundamente, y volví a verme a mi misma con mi pelito libre de “bigudíes” en gris plata, sin el más mínimo problema. Pero claro, el hecho de haber salido con bien de esta, no implica que no vuelva a suceder…

Resumiendo, que entre la posibilidad de que se me despierte el “chip viejuno”, las posesiones maternas , y la entrada de la primavera, que a mi particularmente me pone de bastante mala uva (me llamo Lady Gin Tonic, y tengo alergia a los plataneros), no se si será mejor dejar esta actividad hasta después del verano, más que nada, para no dañar la estabilidad psíquica de nadie.

Insisto, nos enfrentamos a un momento complicado de mi existencia, por lo que sería de agradecer, que en el caso de observar en este Blog cosas extrañas, o "salidas" de madre... se recurriese sin el más mínimo pudor, a cualquier organismo, y o entidad, que pueda llegar a desarrollar cierta autoridad sobre mi, como por ejemplo "el cuerpo de bomberos" (vieja, no tonta...).

Sin más, que alargar esto es darle pie a mi madre, para meter baza...

Lady Gin Tonic #reinaelbigudi

miércoles, 1 de mayo de 2013

Soy una "pija".


Nunca es tarde si la dicha es buena, y sí, he tardado más de 80 años en admitirlo, pero lo soy, soy una “pija”, que cómo lo sé, bueno, la verdad es que yo ya me olía algo, y muchos han sido los que a lo largo de los años y si bien no de una manera directa (la cobardía que es muy mala…) han intentado que viese la luz.

-        Ay de verdad Margarita, hija, que es que hay que ver cómo eres…

-         ¿Cómo soy?

-          Pues eso, muy fina.

-          ¿Muy fina?

-          Tú ya me entiendes.

-          Pues no.

-          Pues eso, muy fina.

-          ¿Cómo las gallinas?

-          ¿Qué?

-          ¡¡¿No me estarás llamando “geisha”?!!

Bien, queda claro, que tampoco es que yo lo haya puesto demasiado fácil, pero que vamos, que tampoco debía de ser tan complicado, cuando justo el otro día, mi amiga Marien (la de Ponferrada, que “cuidao” con los del Bierzo), me soltó, y así sin anestesia, que lo que yo era, era una…  y copio literal la expresión para dejar claro que no es mía.

-          Tú lo que eres, es una “pija dos leches”.

*Y esto, en respuesta a un incidente sin la menor importancia en el que intervinieron una pera y un cuchillo, hay que joderse.

Pero, ¿a qué se refería Marien cuando me llamó “pija dos leches”?

-          Marien hija, ¿qué te he hecho yo? ¿por qué me llamas “pija dos leches”?

-          Porque lo eres, y lo eres desde los 5 años.

-          Pero por caridad Marien, ¿qué es una “pija dos leches”?

-     Una “pija dos leches”,  por caridad Merimargaret, es toda mujer, que llamándose Margarita, pide que la llamen Merimargaret, y que no contenta con eso, va presumiendo por ahí de que es Lady Gin Tonic. Una “pija dos leches”, Merimargaret querida, es toda aquella mujer, que es incapaz de salir a la calle en invierno sin su par de gotitas de Chloé, o su gabardina de Burberry.

-         Eh, eh, eh… que la gabardina de Burberry sólo la llevo si llueve.

-          Ay fíjate, sólo si llueve ¡¡mentirosa!!, que te he visto con ella puesta en la terraza la esquina, y hacía un sol radiante, y nos estábamos comiendo una de boquerones.

-          Pues porque la niña del tiempo se habría equivocado.

-          ¡¡¿La niña del tiempo?!! ¡¡¿No sería la niña de cualquiera de esos “chismes” que ni a revistas de moda llegan que te ha dado por leer últimamente?

-          ¡¡No son “chismes”, son Blogs!! ¡¡Y no los leo, los analizo!!*

*Pero de incógnito, y sin dejar rastro, y sólo por el interés que me suscita el reflejo socio cultural que dichos blogs ofrecen a una persona, que como yo, siempre anda interesada por los fenómenos antropológicos.

¿Una “pija dos leches”?

Vayamos por partes. Así de primeras, compruebo que lo de “dos leches”, al menos en mi caso (en otros no me meto que aquí cada cual…), no es necesario. ¿Pija? Probably.

Pero, y antes de meternos en “harina”, ¿qué es un “pijo”?



Pijo, conforme la RAE

1.- adj. despect. Coloquial: Dicho de una persona, que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada.

¡¡”Amos” hombre!! ¡¡¿Gustos de una clase social acomodada “la moi”?!!

2.- Cosa insignificante, nadería.

3.- Miembro viril.

Bien, queda claro, que lo de “pija dos leches” iba más encaminado a la 1.- que a la 2.- o a la 3.-

Repasemos, “persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc...”

En lo del vestuario, psaaa… pues hombre, negarlo no lo voy a negar, me gusta la moda, me preocupo por ir conjuntada, y nunca, pero que nunca jamás de los jamases, se me ocurriría ir en chandall a ningún otro sitio que no fuese un gimnasio, y a saber, de ir a un gimnasio, tampoco iría a cualquiera, que del Arsenal en Ortega y Gasset, “la moi”, no baja.

Modales, bueeeno… el hecho de no soportar la mera visión de alguien comiéndose un huevo frito con cuchillo y tenedor, o el grado de “ascazo” total que me provoca el tener que escuchar como la niña de al lado del autobús mastica su chicle como si de un pavo (vivo) se tratase, no es reflejo de que mis modales sean excesivos, todo lo más, los propios de una Lady Inglesa retirada*

*A ver, queridas jovencitas mías en edad de mascar chicle. Un chicle, es algo, que hasta mono puede quedar si se “trata” con estilo, y es de fresco peppermint. Si el chicle, no cumple con lo anterior, y por el contrario, es de sandia “revenía” e invita más al “rumiaje” que al simple "mascaje", en serio, descartadlo. No obstante,” tranquilinas”, que en breve publicaré un sencillo post, en el que hablaré de protocolo, huevos fritos, pollo asado, y chicles.



Respecto al lenguaje, NO, yo, “obviously”, hablo en “chamberinglish”, y evidentemente, el “chamberinglish”, no es un lenguaje ni de pijos, ni para pijos. Chamberí ni ha sido, ni será nunca un barrio de pijos, y si yo me mudé al Barrio de Salamanca, fue sólo para estar cerca de San Francisco de Borja, que para mí, la fe, es súper importante.

“Asín” que me parecería una total injusticia, una calumnia atroz y algo súper fuerte, que alguien en su sano juicio, pensase que yo me comunico u hablo como los pijos. 

¿Ha quedado claro? ¿Sí? Ok, hasta en el hablar se me ve el plumero.

Sigamos con el análisis de la situación.

Marien comentaba que lo había sido desde los 5 años (Marien es de Ponferrada pero veranábamos juntas en Garganta de los Montes).

¿Con qué datos podía contar, o cuenta, “la buena” de Marien, para afirmar que soy una pija desde tan temprana edad?

Que lloraba cuando las alpargatitas con cintitas que nos podían no pegaban con la camisa… Bien, pero ¿qué niña no llora cuando las alpargatitas no le pegan con la camisa?

Que llamaba a todas mis muñecas de trapo con nombres que sacaba de las revistas, como Grace, Brigitte, Jane,  Lola etc., y me negaba a ponerles sus vestiditos sin planchar... pues como todas las niñas de bien.

Que cuando mi abuela me regaló un gato “tó piojoso” que había encontrado encaramado en el pajar, cogí y le puse “Biarritz”, pues “perdón” por existir, pero mucho mejor que llamarle Micifú, que por otra parte, todos los gatos del pueblo se llamaban Micifú, y a todos se les hacia la “esta” un lío, que iba yo tan mona con mi muñequita Grace por las empedradas calles de Garganta de los Montes “toa” conjuntada con mis alpargatas de colores y mi camisita a juego, y llamando a mi gatito;
    
    -¡¡Biarritz!! ¡¡”Ande” estás Biarritz!! ¡¡Vuelve a casa Biarritz!! ¡¡Vuelve que la “mami” te va a preparar un steak tartar!!



Una exagerada Marien.

Luego, en mi más tierna juventud, pues bueno, qué “chavalina” no ha hablado a ratos “asin” como la Preysler y su famoso huevo en la boca “only” por quedar como “pelín” más “fisna”.

-         Hooola, soy Merimaaargarett y tú.

-         Yo Paco, tu primo, el de tu tío el del tractor ¿tas bien “bonica”?

-          ¿Paco? Uy Paco, yo un primoo Paco, “ande” se ha visto que yo tenga un primo Paco.

-         Marga chata, mira que no se te habrá vuelto a ocurrir “trincarte” el barril de Fino la Ina mojando pan…*

*Yo es que desde joven, empecé a experimentar con los cocktails por lo sofisticados que me parecían, y sí, llegué a desarrollar algún que otro experimento con el Fino La Ina (o con el Tío Pepe, no recuerdo) y el pan de hogaza.

-¡¡Ah!! ¡¡La moi “trincando”!!

Y qué grácil jovencita #likeme no ha intentado imitar a su actriz favorita y por hacerlo se ha “enpijado” uno poco más de la cuenta, pues todas…

Mi actriz favorita por aquel entonces, era Grace Kelly, y no sólo me gustaba mucho muchísimo una barbaridad porque fuese de mi quinta, sino que también me gustaba mucho muchísimo una barbaridad porque aun sin haberse llegado a prometer con Rainiero, ya se le notaba ese porte regio y elegante, que yo, y de natural, también tenía (y como que quien tuvo retuvo…)



Y de aquí de España, Conchita, mi Conchita Velasco.

Yo con mi Conchita Velasco, me sentía muy identificada, por lo guapa, morena, lista y buena cantante que era, y que es válgame el cielo, que LO ES, y aún recuerdo lo bien que me sabía todas sus canciones, y lo mucho que le gustaba a mi padre que se las cantase.

-La niña no es que cante mal, es que se ha comido al gato.

Bueno, lo que ocurre, es que en el sentido del humor, mi padre, salió “toito” a mi… y en realidad no ha querido personarse en este post para decir lo anterior, sino para confirmar lo bien que yo canto.

-Y no contenta con zamparse el gato, porque la niña es una tragald…

Vale, ya está bien de tanta aparición, y tanta incursión, que hay que joderse.

Menos mal, que mi madre, ay sí, mi madre, aún recuerdo lo orgullosa que estaba mi madre de mí, y lo mucho y bien que le hablaba a sus compañeras de la repostería en la que trabajaba.

-Aquí la niña, no es que sea estirada, es que se me calló de la cuna cuand…

Perdón que no era eso lo que en realidad decía mi madre.

-Mi hija, mi hija lo que es es una “pija dos…

Mis padres nunca se separaban para nada, vivieron juntos, murieron casi a la par, y a la hora de “aparecerse” y/o “personarse” en mis “posts” está claro que ahí le andan…

A lo que íbamos, que me ponga como me ponga, y antes de que sea un tercero (como en el caso de las #bienfollas) el que me lo tenga que volver a llamar, “me llamo Merimargaret, y soy un pija”.

Lo de las gotitas de Chloé, cierto.



Lo de la Burberry, cierto.

Que mucho “chamberinglish” pàrriba, y mucho “chamberinglish” pàbajo, pero que luego llamo a mi Elenita sin H “cuquitina” cada dos por tres, cierto.

Que selecciono a las peluqueras basándome en su conocimiento acerca de la carrera de Inés de la Fressange, cierto.

Que no dejo que me depile las cejas nadie que no opine que las cejas de Françoise Hardy son las mejores cejas de la historia de las cejas, cierto.



Que compro todas las semanas el Hola, pero que lo escondo debajo de la cama para que Berta no lo encuentre, cierto.

Que cuando veo las noticias, tengo que morderme la lengua para no soltar cada dos por tres, “ala que fuerte, quefuerte, que fuerte…” cierto.

Que entro en todos los Blogs de Moda para previsualizar mis outfitts, y que puedo pasar una tarde entera deleitándome en “The Sartorialist” cierto.

Que mi nieto ideal sería una mezcla entre Enrique y Julio José Iglesias, cierto.

Que finjo que me hago la manicura en los chinos cuando en realidad de Esc… en Lag… no bajo, cierto.

Que soy una “pija dos leches” y que en cierta manera me siento orgullosa de ello…

-     Y aún me acuerdo, de cuando allá por los 80 les compraste a todos tus sobrinos “polos” de Lacoste de todos los colores, y les obligabas a ponérselos, que “joder” parecían sacados de “Sonrisas y Lágrimas”

-  Sí, Marien…

-  Y no me jodas que no te acuerdas de cuando la organizaste, ay la hostia la que organizaste porque se me ocurrió allá por los noventa contarles a todos que te gustaban “Los Hombres G”

-  Sí, querida…

- Una “pija dos leches”, ja, ja, ja, Merimargaret, tú lo que eres es una “pija dos leches”.

-  Yes, I am.

Lady Gin Tonic (que fuerte, que fuerte, que fuerte…)

PD: Me parece importante dejar claro en este momento, que ser “una pija dos leches”, poco o nada tiene que ver con ser una #bienfolla, no obstante, en mi caso, ambas facetas se complementan a la perfección.